Christmas, see you soon!

Como cada primer domingo después de que viniesen los Reyes Magos, la familia completo se disponía a emprender una excursión en su Pick Up hacia las montañas del Valle de Pineta para dejar allí hasta el año siguiente a su Árbol de Navidad

arbolnavidadpickup

Foto: seamsewswell

Árbol de Navidad conoció a Lorenzo y Julieta en la Feria de Abetos de Espinelves. Nada más verlos, deseó con todas sus fuerzas que lo escogiesen a él, de entre todos los arbolitos de Navidad que allí había. A pesar de ser tan pequeñito (apenas levantaba 40 cm del suelo, con tiesto y todo) consiguió que lo adoptasen y lo llevasen con ellos a aquel pequeño piso al que Lorenzo y Julieta acababan de irse a vivir juntos, con la ilusión de los que están construyendo un nuevo hogar, una nueva familia.

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Foto: Feria abeto Espinelves 2015

De Navidad en Navidad asistía, desde su rincón asignado, a la evolución de la vida de sus queridos dueños. Se sentía uno más de aquella pequeña familia. Adoraba el día de Navidad, con todos aquellos invitados. Una grandísima familia con sus más y sus menos, como todas, pero feliz de poder reunirse en esas fechas tan especiales. Pero lo mejor de esas fiestas para Árbol de Navidad, era estar en primera fila para ver las caritas de ilusión de sus dueños al abrir los regalos. A sus pies habían colocado regalos tan importantes que a través de ellos, se podían leer las diferentes etapas de sus vidas. El primer regalo de Julieta para Lorenzo, se hizo pis en su maceta, era un cachorro de Jack Russell al que pusieron por nombre Rushmore. Al año siguiente, lo que parecía un paquetito enano y sin importancia, resultó ser un anillo de compromiso para Julieta. Al otro año, Julieta regaló un chupete a Lorenzo. Árbol de Navidad entendió el significado de aquel regalo al año siguiente, al conocer a Mateo, el pequeño de Lorenzo y Julieta.

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Foto: Thymes.com a través de Pinterest

Otra Navidad más había pasado. La pick up se puso en marcha y Árbol de Navidad intentaba olvidar que la Navidad había acabado observando el paisaje desde el remolque. Le encantaba ver como se iba transformando todo en inmenso y bello a medida que se iban acercando al Pirineo. La mayoría de su tiempo transcurría en las montañas y, no es que eso estuviese mal. Allí también tenía muchos amigos: los animalillos del bosque, Claude la nube iba a visitarlo de vez en cuando, Olaf, el muñeco de nieve… Pero, a pesar de todo, bajo el frío de las montañas, echaba muchísimo de menos a su familia. Además, este año algo le preocupaba especialmente. Todo parecía indicar que pronto Mateo, que ya tenía dos años, tendría un hermanito. En el pequeño piso, no había espacio para nada y, Árbol de Navidad, había crecido mucho a lo largo de aquellos años. Cada Navidad su estrella se acercaba un poco más al techo. Arbol de Navidad tenía miedo. Miedo a que le dejasen en las montañas y no volviesen más por él. Llegaron a Pineta y buscaron un buen sitio donde plantarlo, con buenas vistas a la cascada de la Cola de Caballo y al pico de Monte Perdido. Lorenzo ató a una de sus ramas, como siempre hacía, un adorno de Navidad hecho de madera en el que se podía leer su nombre “PINETO”. Quizá se estaba preocupando sin motivo. Como cada año sujetaría muy muy fuerte su distintivo, para que no se volase con el viento ni la lluvia.  A pesar de que había algo de nieve, se estaba muy bien al sol y su familia sacó una mantita y montó un picnic a su alrededor.

Pasaba tan rápido el tiempo cuando estaba con ellos… Se dispusieron a recoger todo y, antes de marcharse, la familia al completo miró a Pineto. “Ay ay ay, ¿sería eso una despedida definitiva?”. Lorenzo habló “Querido Árbol de Navidad. Llevas formando parte de nuestras vidas desde siempre. Has estado presente en muchos de los momentos importantes de nuestras vidas. Queremos decirte gracias e informarte de que este invierno será para tí una despedida. Deberás despedirte de Pineta. Vamos a mudarnos a una casa con jardin y, amigo, a partir de entonces, ese jardin será tu casa. No te muevas de aquí, ¿eh? ¡Hasta la Navidad que viene!” Y Mateo enrosco sus bracitos alrededor del tronco de Pineto a modo de despedida, a modo de hasta luego, mejor dicho.

pineto

Fotografía: Les petites choses

La Navidad había terminado pero, en ese domingo después de Reyes, su familia le había hecho a Pineto el mejor regalo posible.

P.D.: Por favor Navidad vuelve pronto!

 

Cenefa Claude

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